study for a daily place

Until the seventies, the construction of large psychiatrics hospitals for mentally ill were located outside the main city environment. In a neutral location, a non-space governed by specific rules that were intended to adapt to their needs. In the middle of the mountain, the people of these places saw, from their windows, the open field. They saw it like a singular cut, unattainable and symbolic, a space within a different time frame. They saw like non-participating viewers.

After a deep crisis in the concept of isolation, the discussion about the alternatives to this type of institutions gave us a new approach, the system of attention in the community was promoted. It was the beginning of deinstitutionalization. The new mental patients were taken to spaces in the city.

In the meantime, the dynamics of the construction of cities have thrown a multitude of “garbage spaces”. Territories damaged, lights, repetitives, places of condemnation. The windows of these places now dont lead to a mountain, lead to a non-existent artifitial lanscape, a simulacrum. Our unmemorable place kept neurotically is a nook of the city that forces us to consume.

“Study for a daily place” is an empirical reflexion about the landscape and madness. It is a place of consumption, a garbage space in front of what was a psychiatric institution. It has no mountains. It has three red doors, a tree and a traffic sign.

 

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estudio de un sitio diario

Hasta los años setenta, la construcción de los grandes hospitales psiquiátricos destinados a enfermos mentales se fue situando fuera del entorno principal de la ciudad. En un emplazamiento neutral, un contraespacio regido por normas específicas que tenían como destino adaptarse a sus necesidades. En plena montaña, los habitantes de estos lugares veían, desde sus ventanales, el campo abierto. Lo veían como un corte singular, inalcanzable y simbólico, un espacio dentro de una disposición de tiempo diferente de la que eran visionadores no partícipes.

Tras una profunda crisis del concepto de aislamiento, el debate acerca de las alternativas a este tipo de instituciones nos arrojó un nuevo planteamiento en el que se promovió un sistema de atención en la comunidad. Era el comienzo de la desinstitucionalización. Los nuevos enfermos mentales eran conducidos a espacios dentro de la ciudad.

Mientras tanto, las dinámicas de construcción de las ciudades han abocado a multitud de “espacios basura”. Territorios dañados, ligeros, repetitivos, lugares de condenación. Los ventanales de estos espacios ahora no conducen a la montaña, sino a un paisaje artificial inexistente, un simulacro. Nuestro lugar inmemorable mantenido neuróticamente es un recoveco de la ciudad que se nos obliga a consumir.

“Estudio de un sitio diario” es una reflexión empírica acerca del paisaje y la locura. Es un lugar de consumo, un espacio basura en frente de lo que fue una institución psiquiátrica. No tiene montañas. Tiene tres puertas rojas, un árbol y una señal de tráfico.